UNA HUELGA GENERAL
Parece ser que los sindicatos mayoritarios han convocado una huelga general (29 de septiembre) en este país. Y yo me pregunto ¿por y para qué?
Yo, no discuto ni digo que no hubiera motivos suficientes para una convocatoria de este tipo. Pero ¡ojo! digo hubiera. Hubiera habido motivos en su momento, en el preciso instante en que se rompió la negociación, o muy poco después o incluso durante ella, siempre hubiera habido tiempo de desconvocar. Entonces quizás se hubiera podido ejercer algo más de presión ante el gobierno, o… hubo miedo. Pero ahora una vez aprobada la reforma y echo el daño díganme que objeto tiene una huelga general, aun suponiendo que pudiera tener algún efecto creo que se necesitaría bastante tiempo para rectificar una reforma ya aprobada.
Una reforma que perjudica claramente los intereses de la clase trabajadora, la clase que se presupone que con su esfuerzo ha de levantar a un país. Una reforma que ha salido adelante, pienso, gracias a la incompetencia e incapacidad de negociación y de visión de futuro de unos dirigentes sindicales que se supone defienden los intereses de la clase trabajadora.
Dada la situación económica que se ha vivido no hace muchos meses, llamada crisis, y en la que parece ser que aun estamos inmersos (aunque saliendo a flote pasito a pasito). Considero que era inevitable, y necesaria, cierta reforma. Una reforma que exigiría ciertos sacrificios (no voy a entrar aquí a discutir a costa de quien o quienes). Pienso que los sindicatos, o sus dirigentes, no supieron preverlo con antelación o esperaron a verlas venir. Unos ¿negociadores? que no han sabido amortiguar los efectos de unas normas, u lo que sean, que son nefastas para los trabajadores. Si sabían que era ineludible; al menos yo lo sabía, y sólo soy un simple eslabón sin conocimientos de esa clase trabajadora. ¿Por qué no intentaron minimizar sus efectos? Unos efectos que siempre hubieran sido negativos… pero que si hubieran hecho lo que debieran en su momento, quizás se hubieran podido paliar en parte o al menos reducir algo. Pero no, parece que les costaba ceder, ¿otra vez miedo? Miedo a que una clase obrera dijera que no han sabido defender sus intereses… y mira lo que han conseguido. Ahora quieren cubrirse las espaldas a costa de un “desgaste innecesario” de los trabajadores. Un desgaste que va en contra de nuestros intereses y los de ellos mismos. Ya se darán cuenta.
Ahora y para no extenderme mucho, sólo una cuestión de sentido común. ¿Cómo puedes deshacer los efectos de un terremoto cuando ya se ha producido? ¿Cómo puedes desarmar las secuelas de una bomba cuando esta ha explotado? ¿Cómo puedes desbaratar las consecuencias de una riada cuando ya se ha llevado todo a su paso? Son acontecimientos que en algunos casos se ven venir y suelen ser ineludibles, pero se pueden paliar sus efectos con prevención y anticipación. Cosas que en el caso de esta reforma, estos líderes sindicales no han sabido tener. En estos casos sólo queda una alternativa volver a empezar, y si no se ha sabido reducir efectos negativos el esfuerzo y costo es mayor.
Vuelvo a repetir lo mismo, las acciones o medidas hay que tomarlas en su momento, no cuando pueda ser tarde. Este desgaste no lo considero justificado en esta ocasión. Y yo no voy a respaldar a quienes no han sabido hacerlo conmigo en su momento.
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